Notas de prensa

Primer estudio de mercado sobre consumo de hortalizas en Uruguay

En el marco del proceso de definición de la visión y lineamientos estratégicos del Cluster Agroindustrial Fruti Hortícola del Litoral Norte del Programa PACPYMES, la empresa Interconsult presentó los resultados de un estudio de mercado sobre el consumo de hortalizas, siendo éste el primero que profundiza en el hábito alimenticio de este tipo de productos.

Se realizaron encuestas a 1.000 hogares y 200 comercios de Montevideo, Rivera, Colonia del Sacramento y Santa Ana do Livramento, como potenciales mercados para el desarrollo de productos hortícolas especiales, además de entrevistas a determinados actores de la cadena productiva. ->Ver observatorio de Inteligencia Competitiva

Acompañando la carne, pero siempre presentes 

El consultor de Interconsult Juan Carlos Doyenart explicó que el estudio revela que si bien los uruguayos son grandes consumidores de carne, las hortalizas están presentes en todas las comidas, pero como acompañamiento. Las personas las perciben como un alimento sano y de mayor contenido nutritivo; más que la fruta y la leche.
Excepto en los niveles socioeconómicos medio-bajo y bajo, el precio no tiene incidencia en la elección de consumir hortalizas; salvo en el caso de los comerciantes que sí lo tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones.
Cuando los precios aumentan, sólo un 5% de los encuestados dejan de comprar hortalizas y un 44% disminuye sus niveles de consumo. El 18% busca precios más baratos, sacrificando la calidad del producto, mientras que el 30% afirma que no modifica sus hábitos cuando los precios suben.

Preferencias del consumidor

Si bien la papa es la hortaliza más consumida, las personas no la consideran como parte de este grupo de alimentos. Las preferencias están marcadas por cuatro productos: lechuga, tomate, zanahoria y papa (a pesar que la mencionan en cuarto lugar, los datos de venta indican que es el principal producto consumido). Luego, aparecen otros productos como cebolla, morrón y boniato.
En cuanto a las edades, el estudio mostró que los adultos son los mayores consumidores. La papa es la principal hortaliza consumida por los adolescentes, seguida por la lechuga y el tomate; mientras que el resto de las verduras son descartadas. En los niños, se destaca el consumo de papa y zapallo, debido a que son los padres quienes continúan optando por estos alimentos para los más chicos.

Si se ve bien, debe ser bueno

Lo que más se valora de las hortalizas es la apariencia, estableciendo una relación directa con la calidad. “Si se ve bien, la verdura es sana”. En tal sentido, calidad y apariencia se presentan como sinónimos, lo cual no es real, explicó Doyenart, ya que muchas veces, en la manipulación, pueden recibir golpes que dañen su apariencia -pero no su calidad- y, por ello, no ser vendidas. Por tal motivo, los supermercados tienen un manejo especial de estos productos, utilizando espacios coloridos que propician una mejor apariencia.
Los lugares preferidos para adquirir verduras son ferias y supermercados. En niveles socioeconómicos altos, el 85% prefiere comprarlos sólo en supermercados, mientras que en niveles medios se amplía a ferias y, en último lugar, verdulerías barriales. En estratos más bajos, se adquieren también en algunos almacenes.
Las personas valoran la disponibilidad de todo tipo de hortalizas todo el año, a diferencia de tiempos pasados donde la estacionalidad determinaba la oferta de frutas y verduras.
En cuanto a las hortalizas provenientes de huertas orgánicas, se valora el no contener agroquímicos, pero se consideran más costosas, con mala apariencia y que no están disponibles en todos lados. Por ello, a pesar de considerarla más sana, no es el tipo de hortaliza más consumida.

Alimentos frescos Vs. Semipreparados

Los mercados más desarrollados brindan propuestas de alimentos con un grado de elaboración (verduras congeladas, cortadas, deshidratadas, en bandejas) que les agrega valor y facilitan el procedimiento de cocción. El estudio reveló que los uruguayos no están acostumbrados a adquirir comidas semi-preparadas, salvo restaurantes, rotiserías u hogares de parejas sin hijos. Cuando hay más personas que integran la familia, este tipo de producto no se consume porque no es económico.
Doyenart señaló que este punto era una preocupación para los actores del Cluster dado que buscan la mejora de la competitividad a través del agregado de valor al producto. En este sentido, el estudio indica que Uruguay no logró aún el desarrollo de mercados para productos más sofisticados.
A su vez, aparece una cierta desconfianza de parte de los consumidores respecto a la higiene y calidad de los productos que son manipulados. Las personas prefieren elegir el producto fresco, en vez de optar por una bandeja donde la elección ya fue realizada por otra persona. “Lo que debería considerarse un valor de higiene, en la realidad, es percibido como lo contrario”. Igualmente, en Montevideo, está más desarrollado el mercado de alimentos semi-preparados, respecto al interior del país donde estos productos prácticamente no se ofrecen. ->más info

  (Carolina Echevarría)